Nunca cambiaré mi forma de pensar: Cuando eres Máster de un gremio, los magos son una molestia. Que si no me gusta esto, que si ese me ha dicho, que si este es mejor que yo... Son como auténticos niños. Cuando acabó la cena, subí al tejado de nuestra "casa" y me senté observando el cielo nocturno. Corría una brisa agradable, y el único ruido que podía escuchar, era el romper de las olas.
-Ahhh... qué paz. - Me dije a mí misma susurrando.
De repente, sentí una presencia a mi espalda, y con un rápido movimiento horizontal, ataqué con mi guadaña. La sombra, pudo esquivarlo. Es más, saltó y cayó de pie en la hoja del arma.
-Wow, un poco más y me quedo sin piernas. - Dijo la sombra.
-Si vistieras de amarillo neón, y tuvieses el pelo rosa, te podría distinguir. -Dije riendo.
La sombra era Gajeel, uno de los integrantes de Fairy Tail. Se sentó a mi lado, dejando un hueco entre los dos mientras reía por la broma.
-¿Qué hace una Máster de un gremio aquí, dejando a sus animalitos indefensos? -Me preguntó mirando al frente.
-¿Indefensos? A veces pienso que pueden conmigo. -Respondí sonriente.
Él me miró con un gesto bastante serio, "supongo que es su cara de siempre" me dije a mí misma, y entonces me reí.
-¿Cuál es tu secreto? -Me preguntó.
-¿Secreto? - Le cuestioné sorprendida.
-Ya sabes...
-¿...?
-¿Cómo escondes los años? ¿Cuál es tu secreto para conservarte tan joven? Porque,¿cuántos tienes? 200 al menos,¿no? -Me preguntó aganrrándose la nuca con una mano.
Le sonreí de una forma en la que se podía distinguir bastante bien el "te voy a matar" detrás de ese gesto.
-Tengo la misma edad que tú. -Le contesté de manera en la que se notaba mi enfado.
-L-lo siento entonces... -Dijo dándose cuenta de su error. -Pero si eres tan joven,¿por qué hacer un gremio?
Me quedé en silencio. Abracé mis piernas y apoyé mi mejilla en una de mis rodillas.
-Supongo que fue por puro egoísmo. -Respondí.
No le dio tiempo a decir nada más porque escuchamos los gritos de Ázafran provenientes del acantilado. Me levanté, y de un salto, caí justo encima de la puerta del laberinto. La maga que estaba gritando se asustó por mi aparición de la nada.
-¡M-Máster! ¡Ten cuidado o la puerta se abrir-
Y ¡puf! La puerta se abrió debajo de mis pies haciendo que me cayese al vacío.
-¡Máster! -Gritó de nuevo Ázafran.
Es entonces cuando estaba colgando agarrada a mi guadaña, que había conseguido hincar en la pared antes de caerme.
-Hey, que sigo viva. -Hice el signo de la paz sonriente, sin soltar la guadaña.
De repente, todos los integrantes de ambos gremios ya había salido, y estaba mirando.
-¡Máster! ¡Máster! ¡Máster! -Gritaban muchas voces a la vez.
-Tengo una pregunta. -Dijo Church. -¿Por qué montas todo este numerito, si puedes volar?
Estúpido gato. Estúpido. Gato.
-Si eres tan curioso, ¿por qué no bajas a ayudarme, eh, majo? - Le sonreí.
-Me niego rotundamente. -Me respondió yéndose.
Estúpido gato. Trepé por mi guadaña, hasta llegar a la hoja de ésta. La agarré, cortándome las manos, pero logré subir.
-Lo siento Máster, mi poder no funciona en las paredes... -Se disculpó Ázafran.
-No importa, estoy bien. -Le dije. -El caso es, ¿quién entrará primero?
-Ah, eso es fácil de saber, -dijo Laxus cogiendo a Happy de la cabeza - este bichejo puede volar, así que...
Lo lanzó al fondo del laberinto como si fuese una pelota de béisbol. Estúpido hombre.
-¡HAPPY! -Dijo Natsu tirándose detrás de él.
-¡Maldito idiota! - Dijo Gray tirándose detrás de él.
-¡Yo no voy a ser menos que Natsu! -Gritó Gajeel tirándose también.
Todos los de mi gremio, y los restantes de Fairy Tail nos quedamos totalmente en blanco.
-Menudos idiotas. -Dijos al unísono.
jueves, 21 de agosto de 2014
Capítulo 24 (Ázafran).
Después de que Johny se despidiera de esa forma tan agradable con el alcalde, seguimos
adelante. Si aquel gremio oscuro estaba en la búsqueda del medallón, nosotros debíamos encontrarlo primero.
- Aza, - me llamó Truji – hemos decidido movernos por parejas por el laberinto, para poder explorarlo más rápido. – Asentí con la cabeza para que continuara. – Así que te toca ir con Gajeel. Habéis sido los últimos.
- Máster, - Truji alzó una ceja, yo no solía reprocharle sus decisiones. – casi me atan por su culpa, no creo que sea buena idea. – le susurré - Es un idiota.
Sin venir a cuento, Gajeel se metió en nuestra conversación.
- ¿A quién llamas idiota, bocas? – enfurecido el joven se acercó a mí - si no hubieras hablado ya los tendría en mi mano.
Se me hinchó la vena de la frente y me remangué la camiseta dispuesta de ir en contra de él, pero Truji me paró. Soltó un largo suspiro.
- Te cambio la pareja, si decides comportarte. – mi expresión facial cambió a la de ilusión, en ese momento creo que Truji se arrepintió de ablandarse – pero no es gratis. Harás horas extra de trabajo en el gremio hasta que mueras.
- ¡Sin problema Máster!
Gajeel, ante el cambio, no dijo nada al respecto. Sólo se sentó junto a los de su gremio y escuchó atentamente sobre lo que iban a hacer. En ese instante me incorporé con Zoe y Re, que preparaban algo de cenar para todos. Después me presentaron a quien iba a ser mi
compañero, Laxus. Servimos la cena y mientras tanto, les eché un ojo a los integrantes de Fairy Tail. Además de divertidos parecían muy fuertes. La cena fue agradable, charlábamos sin problemas, aunque había alguna que otra pelea. En cuanto intentaba nacer ambos Másters de los dos gremios la finalizaban. No faltaron las risas. Cuando acabamos de recoger los platos, me dispuse a salir a tomar un poco de aire. La noche era tranquila y la casa estaba en un acantilado. Las vistas al mar eran realmente preciosas. Fui a sentarme en el suelo, me cansé de estar de pie, cuando... lo sentí. Sólo con colocar mis manos lo había encontrado. Nerviosa me levanté y cavé un poco en la arena de aquel mismo sitio. Más bien que cavar, se fue apartando sola gracias a mi poder. Se podían ver dos puertas cómo las de un armario en el suelo, pomos incluidos. No pude evitar tirar de ellos y abrirlas, daban a unas escaleras. Lo había encontrado.
- ¡Venid todos! – chillé. – ¡He encontrado la entrada al laberinto!
martes, 19 de agosto de 2014
Capitulo 23 (Johny).
Estuvimos almorzando todos juntos mientras hablábamos del laberinto de Hargeon y el medallón. Atravesamos toda Hargeon hasta llegar a la zona de la que Zoe y Aza nos dijeron. Se trataba de una playa con una mansión a su lado, lo que causaba contraste.
-Esta es la casa de la que hablamos. –Dijo Zoe- La entrada al laberinto no debe estar lejos.
-¿Pero ésto no es propiedad del alcalde?- Preguntó Aza –Podría molestarse si entramos sin permiso.
-Pues que se moleste, no tenemos tiempo para pedir permiso. -Dije sin apenas preocupación.
De repente se escuchó un grito proveniente de la puerta de aquella casa.
-¡EH, TÚ!¿¡Qué te crees que estás haciendo!?
Todos nos giramos para ver quién gritaba. Se trataba del propio alcalde, el cual no parecía de buen humor. El hombre era bastante bajito, con una gran calva reluciente y vestido con un albornoz de terciopelo rojo, mientras sujetaba una copa con alcohol.
-¿¡No sabéis que este es mi territorio!?
-Verá señor alcalde, -Intentó explicar Truji- Somos miembros de los Gremios de Lion Tusks y
Fair...
-¡NI GREMIOS NI LECHES!-Contestó el hombrecillo de mala manera -¡Fuera de mis tierras!
-¡Oiga! Nosotros no le hemos hablado de tal manera, solo queremos investigar el laberinto que hay aquí cerca y ya está.
-¡HE DICHO QUE FUERA!
En ese momento me tiro la copa que portaba a la cara, reventándose al impactar. Eso provocó varias brechas y junto con el alcohol que tenía me produjo irritación. Mis compañeros soltaron un pequeño grito ahogado,mientras Truji se disponía a atacarle, yo le levanté la mano indicándole que no lo hiciera. Acto seguido me incorporé y cogí del cuello al alcalde levantándole del suelo medio metro. Le miré a los ojos con la cara un poco ensangrentada y le dije:
-Alcalducho de mierda, nos vas a dejar hacer nuestro trabajo ¿verdad?
Su cara empezaba a coger un color morado. El hombre me miraba con terror y con flojera me
dijo: -Cla...Claro que sí...
-Así me gusta...-Contesté mientras le dejaba en el suelo.
Me giré a mis amigos y todos tenían la boca abierta.
-Podemos seguir. - Me limpié un poco la cara y proseguimos sin hablar en todo el trayecto restante.
-Esta es la casa de la que hablamos. –Dijo Zoe- La entrada al laberinto no debe estar lejos.
-¿Pero ésto no es propiedad del alcalde?- Preguntó Aza –Podría molestarse si entramos sin permiso.
-Pues que se moleste, no tenemos tiempo para pedir permiso. -Dije sin apenas preocupación.
De repente se escuchó un grito proveniente de la puerta de aquella casa.
-¡EH, TÚ!¿¡Qué te crees que estás haciendo!?
Todos nos giramos para ver quién gritaba. Se trataba del propio alcalde, el cual no parecía de buen humor. El hombre era bastante bajito, con una gran calva reluciente y vestido con un albornoz de terciopelo rojo, mientras sujetaba una copa con alcohol.
-¿¡No sabéis que este es mi territorio!?
-Verá señor alcalde, -Intentó explicar Truji- Somos miembros de los Gremios de Lion Tusks y
Fair...
-¡NI GREMIOS NI LECHES!-Contestó el hombrecillo de mala manera -¡Fuera de mis tierras!
-¡Oiga! Nosotros no le hemos hablado de tal manera, solo queremos investigar el laberinto que hay aquí cerca y ya está.
-¡HE DICHO QUE FUERA!
En ese momento me tiro la copa que portaba a la cara, reventándose al impactar. Eso provocó varias brechas y junto con el alcohol que tenía me produjo irritación. Mis compañeros soltaron un pequeño grito ahogado,mientras Truji se disponía a atacarle, yo le levanté la mano indicándole que no lo hiciera. Acto seguido me incorporé y cogí del cuello al alcalde levantándole del suelo medio metro. Le miré a los ojos con la cara un poco ensangrentada y le dije:
-Alcalducho de mierda, nos vas a dejar hacer nuestro trabajo ¿verdad?
Su cara empezaba a coger un color morado. El hombre me miraba con terror y con flojera me
dijo: -Cla...Claro que sí...
-Así me gusta...-Contesté mientras le dejaba en el suelo.
Me giré a mis amigos y todos tenían la boca abierta.
-Podemos seguir. - Me limpié un poco la cara y proseguimos sin hablar en todo el trayecto restante.
domingo, 17 de agosto de 2014
Capítulo 22 (Zoe).
-¡Está escondido en el laberinto de Hargeón!
¿El laberinto de Hargeón? Había permanecido callada y sentada entre Re y Erza, en silencio, dejando que los dos Máster hicieran su trabajo, pero ahora lo que escuché me llamó la atención. Me levanté y me acerqué a donde ellos interrogaban al prisionero, que temblaba como una hoja al encontrarse aprisionado por dos magos tan poderosos como ellos.
Le puse la mano en el hombre a Truji, nuestra Máster.
-¿Me dejáis?- Me miraron extrañados, pues no sabían que es lo que iba a hacer.
Me puse en cuclillas al lado del chico, supuse que tendría unos quince años, tenía el cabello negro y rizado y los ojos de color azabache. Le dediqué una de mis mejores sonrisas y le acaricié el rostro desde las sienes hasta la barbilla. De mis manos salía una especie de magia blanca que brillaba con una cálida luz, en ese momento cerré los ojos y en mi mente apareció un medallón de forma redondo, con una gran piedra negra, atravesada por líneas rojas de un rojo escarlata que lo separaban en tres partes, que pendía de una cadena de oro recia.
Abrí los ojos lentamente, no cabía duda de lo que era... Dirigí mi mirada a los Máster y luego hacia Aza.
-Aza, extiende tus poderes por el suelo, si encuentras un obstáculo, avísame, yo voy a hacer lo mismo.
Extendí las raíces por el suelo tanteando por todos lados, algunas veces mis raíces se encontraban con el poder de Aza y hacíamos que se entrelazaban, eso nos hacía reír de vez en cuando y nos ganábamos una mirada extrañada de todos. De repente, Aza gritó:
-¡Lo he encontrado Zoe!
-¿En qué parte se encuentra?
-Cerca de la casa del alcalde, a unos quinientos metros al sureste, cerca de la playa.
-Como suponía...
-Se trata de Caristo, ¿verdad, Zoe?- En ese momento intervino Ilyf.
Le dirigí una mirada y asentí, seguramente ella habría leído el mismo libro que yo y cuando nos pusimos a buscar la entrada, ató cabos.
-¿El quéééé? - Dijeron Natsu, Grey y Johny al unísono.
-¿Caristo? Eso no era... - Empezó Erza.
-El medallón de Zeref, también conocido como el medallón del miedo. - Dijo Laxus.
-Así que era eso lo que te pasaba por la cabeza, ¿verdad, chica?- me miró intensamente y asentí.
-Entonces se supone que debemos buscar un artefacto de Zeref, el mago oscuro...- Djio Re, sabiendo por donde iban los tiros.
-Supongo que sí. - Dijo Truji.
-¿Entonces que es lo que estamos esperando?- Dijo Gajeel que hasta entonces había permanecido en silencio.
-No es tan fácil, deberíamos descansar, ese medallón quema el alma hasta tal punto que la persona se vuelve loca, saca a relucir sus mayores miedos a la luz. - Dijo Ilyf.
-Además, ahora mismo estamos cansados y hambrientos, deberíamos esperar- dijo Makarov.
Truji asintió mostrando su conformidad, sacamos las provisiones que teníamos y empezamos a comer, sin poder sacarnos de la cabeza, lo que tendríamos que hacer al día siguiente.
¿El laberinto de Hargeón? Había permanecido callada y sentada entre Re y Erza, en silencio, dejando que los dos Máster hicieran su trabajo, pero ahora lo que escuché me llamó la atención. Me levanté y me acerqué a donde ellos interrogaban al prisionero, que temblaba como una hoja al encontrarse aprisionado por dos magos tan poderosos como ellos.
Le puse la mano en el hombre a Truji, nuestra Máster.
-¿Me dejáis?- Me miraron extrañados, pues no sabían que es lo que iba a hacer.
Me puse en cuclillas al lado del chico, supuse que tendría unos quince años, tenía el cabello negro y rizado y los ojos de color azabache. Le dediqué una de mis mejores sonrisas y le acaricié el rostro desde las sienes hasta la barbilla. De mis manos salía una especie de magia blanca que brillaba con una cálida luz, en ese momento cerré los ojos y en mi mente apareció un medallón de forma redondo, con una gran piedra negra, atravesada por líneas rojas de un rojo escarlata que lo separaban en tres partes, que pendía de una cadena de oro recia.
Abrí los ojos lentamente, no cabía duda de lo que era... Dirigí mi mirada a los Máster y luego hacia Aza.
-Aza, extiende tus poderes por el suelo, si encuentras un obstáculo, avísame, yo voy a hacer lo mismo.
Extendí las raíces por el suelo tanteando por todos lados, algunas veces mis raíces se encontraban con el poder de Aza y hacíamos que se entrelazaban, eso nos hacía reír de vez en cuando y nos ganábamos una mirada extrañada de todos. De repente, Aza gritó:
-¡Lo he encontrado Zoe!
-¿En qué parte se encuentra?
-Cerca de la casa del alcalde, a unos quinientos metros al sureste, cerca de la playa.
-Como suponía...
-Se trata de Caristo, ¿verdad, Zoe?- En ese momento intervino Ilyf.
Le dirigí una mirada y asentí, seguramente ella habría leído el mismo libro que yo y cuando nos pusimos a buscar la entrada, ató cabos.
-¿El quéééé? - Dijeron Natsu, Grey y Johny al unísono.
-¿Caristo? Eso no era... - Empezó Erza.
-El medallón de Zeref, también conocido como el medallón del miedo. - Dijo Laxus.
-Así que era eso lo que te pasaba por la cabeza, ¿verdad, chica?- me miró intensamente y asentí.
-Entonces se supone que debemos buscar un artefacto de Zeref, el mago oscuro...- Djio Re, sabiendo por donde iban los tiros.
-Supongo que sí. - Dijo Truji.
-¿Entonces que es lo que estamos esperando?- Dijo Gajeel que hasta entonces había permanecido en silencio.
-No es tan fácil, deberíamos descansar, ese medallón quema el alma hasta tal punto que la persona se vuelve loca, saca a relucir sus mayores miedos a la luz. - Dijo Ilyf.
-Además, ahora mismo estamos cansados y hambrientos, deberíamos esperar- dijo Makarov.
Truji asintió mostrando su conformidad, sacamos las provisiones que teníamos y empezamos a comer, sin poder sacarnos de la cabeza, lo que tendríamos que hacer al día siguiente.
jueves, 14 de agosto de 2014
Capítulo 21 (Re).
Después de que los Dragonslayers atacaran, los demás nos lanzamos a acabar con lo que ellos nos habían ayudado a empezar.
Ya había usado antes la magia de Illyf, y no me costó nada asimilarme a ella. Me lancé hacia un mago, que poseía Alta velocidad. Me sentía extremadamente avergonzada y patética. Me había quedado completamnete paralizada, y si la Dragonslayer del agua no me hubiese protegido, habría muerto allí mismo. Sacudí la cabeza, intentando disipar esos oscuros pensamientos. "Concéntrate, estúpida", me regañé mentalmente. Lancé una bola de agua que él esquivó con facilidad y se lanzó hacia mí con inusitada rapidez, volviéndose una mancha borrosa. En unos segundos le tenía encima, saltando sobre mí; con el puño cerrado en dirección a mi cara. Alcé la mano y rocé su brazo con las yemas de los dedos, sintiendo su poder recorrer mis venas. Y antes de que su mano acertase, yo estaba detrás de él, propinándole un buen golpe en la nuca que le dejó sin sentido.
Me coloqué las manos en las caderas, satisfecha, y analicé lo que ocurría a mi alrededor. Todos luchaban con agilidad, desenvolviéndose en la pelea como si lo hiciesen todos los días. Corrí a ayudar a Zoe, que luchaba contra dos magos, intentando disimular mi asombro. Corrí alrededor de uno de ellos, despistándolo y mareándolo, mientras la pelirroja le cubrió con enredaderas, impidiendo que se moviese. Después de acabar con el otro, miramos a nuestro alrededor. La pintoresca calle de Hargeon estaba totalmente destrozada. Altos árboles atravesaban el destrozado asfalto de la calle, había agujeros en las casas y gente huyendo despavorida de allí. Dirigí mi mirada hacia nuestros compañeros, que se situaban al otro lado de la calle, hablando con uno de los magos contra los que habíamos luchado. Bueno... ellos más que yo. El chico (pues no era más que eso), se encontraba atrapado de cuello para abajo en un enorme bloque de hielo, mientras los dos Máster intentaba sonsacarle, con aspecto cansado, lo que habían ido a hacer allí.
Nos acercamos a los demás, que se habían sentado en el suelo y hablaban en voz baja para no molestar a Truji y Makarov. Los Dragonslayers estaban agotados después del ataque combinado, y los demás o estaban heridos, o ayudaban a estos últimos. Me dejé caer al lado de una de las hadas, el chico del hielo, que creía recordar que se llamaba Gray, y escondí la cabeza entre las rodillas.
-¡En el laberinto! -gritó entonces el mago, haciéndome levantar de un salto.
El chico miraba a Truji asustado, con las pupilas dilatadas y haciendo movimientos bruscos con el cuello como si intentase escapar.
-¡Está escondido en el laberinto de Hargeon! -volvió a bramar, con la voz destrozada al subir la voz.
Ya había usado antes la magia de Illyf, y no me costó nada asimilarme a ella. Me lancé hacia un mago, que poseía Alta velocidad. Me sentía extremadamente avergonzada y patética. Me había quedado completamnete paralizada, y si la Dragonslayer del agua no me hubiese protegido, habría muerto allí mismo. Sacudí la cabeza, intentando disipar esos oscuros pensamientos. "Concéntrate, estúpida", me regañé mentalmente. Lancé una bola de agua que él esquivó con facilidad y se lanzó hacia mí con inusitada rapidez, volviéndose una mancha borrosa. En unos segundos le tenía encima, saltando sobre mí; con el puño cerrado en dirección a mi cara. Alcé la mano y rocé su brazo con las yemas de los dedos, sintiendo su poder recorrer mis venas. Y antes de que su mano acertase, yo estaba detrás de él, propinándole un buen golpe en la nuca que le dejó sin sentido.
Me coloqué las manos en las caderas, satisfecha, y analicé lo que ocurría a mi alrededor. Todos luchaban con agilidad, desenvolviéndose en la pelea como si lo hiciesen todos los días. Corrí a ayudar a Zoe, que luchaba contra dos magos, intentando disimular mi asombro. Corrí alrededor de uno de ellos, despistándolo y mareándolo, mientras la pelirroja le cubrió con enredaderas, impidiendo que se moviese. Después de acabar con el otro, miramos a nuestro alrededor. La pintoresca calle de Hargeon estaba totalmente destrozada. Altos árboles atravesaban el destrozado asfalto de la calle, había agujeros en las casas y gente huyendo despavorida de allí. Dirigí mi mirada hacia nuestros compañeros, que se situaban al otro lado de la calle, hablando con uno de los magos contra los que habíamos luchado. Bueno... ellos más que yo. El chico (pues no era más que eso), se encontraba atrapado de cuello para abajo en un enorme bloque de hielo, mientras los dos Máster intentaba sonsacarle, con aspecto cansado, lo que habían ido a hacer allí.
Nos acercamos a los demás, que se habían sentado en el suelo y hablaban en voz baja para no molestar a Truji y Makarov. Los Dragonslayers estaban agotados después del ataque combinado, y los demás o estaban heridos, o ayudaban a estos últimos. Me dejé caer al lado de una de las hadas, el chico del hielo, que creía recordar que se llamaba Gray, y escondí la cabeza entre las rodillas.
-¡En el laberinto! -gritó entonces el mago, haciéndome levantar de un salto.
El chico miraba a Truji asustado, con las pupilas dilatadas y haciendo movimientos bruscos con el cuello como si intentase escapar.
-¡Está escondido en el laberinto de Hargeon! -volvió a bramar, con la voz destrozada al subir la voz.
miércoles, 13 de agosto de 2014
Capitulo 20.
Corrimos hacia la ciudad, pero cuando llegamos las explosiones y gritos habían cesado. Todos mirábamos al cielo intentando encontrar algún resto de humo o algo que nos pudiera indicar dónde se encontraban los magos oscuros, pero para nuestra desgracia no encontramos nada.
-Vale - dijo Truji - lo mejor será que nos separemos, así nos resultará mas fácil encontrarlos. Natsu e Ilyf, váis juntos, a ver si así arregláis vuestro problema.
Miré a Truji con cara asesina y me senté en el suelo con las piernas cruzadas.
- Me da igual como te pongas, si hace falta te...
Miré a Truji con cara asesina y me senté en el suelo con las piernas cruzadas.
- Me da igual como te pongas, si hace falta te...
-Vale, está bien.- Dije levantándome. -Pero si algo sale mal no me eches a mi las culpas.
-Creo que hacéis una pareja ideal. -Dijo con tono de niña pija.
-¿Me estás jodiendo?- Pregunté.
-Sí, te estoy jodiendo.Entonces Zoe tú irás con....
Las parejas eran Zoe con Re, Laxsus con Truji, Erza con Grey y Johny con el Máster del otro gremio. Ya nos íbamos cuando olí algo en el aire...más bien a alguien.
-Esperad. -dije- Ázafran esta aquí, y no está sola, va con alguien, pero no logro..
-Gajeel.- dijo Natsu a mi lado.
-¿Qué hacen esos dos estúpidos aquí? Zoe , Re,¿ podéis ir a buscarlos?-dijo Truji.
-No va hacer falta, se están acercando.
De repente Ázafran y el tal Gajeel, aparecieron corriendo por la calle, y unos segundos después supimos por qué: Los estaban persiguiendo unos 20 magos que supuse eran los malos.
-¡Preparaos! - gritó la Máster. Todo el mundo se puso en posición de defensa, todo el mundo menos Re, lo poco que sabía de ella era que su poder consistía en copiar el de otro y que se había unido como yo hacia poco al gremio y que gracias a ella me habían encontrado, le debía un favor.
Corrí hacia ella y me puse a su lado, le tendí mi brazo y le dije que usara mi poder, pero la chica había entrado en estado de shock y no reaccionaba . La agarré del brazo y la zarandeé, pero los magos nos lanzaron unas llamas azules. Rápidamente me puse delante de ella e hice un escudo con mi agua, miré a mi alrededor y vi que todo el mundo estaba luchando.
-¡Zoe! - Grité. La chica vino hacia mi corriendo. -Necesito que la ayudes, no sé qué hacer. No responde y mi escudo no durará mucho más.
-Claro, déjamelo a mí. - Dijo girándose hacia la chica y empezando a hablarle.
-Yo os cubriré mientras no podáis luchar.
-Y yo la ayudaré. -Dijo Natsu apareciendo a mi lado.- Al fin y al cabo somos pareja, ¿no?
Asentí con la cabeza, realmente iba a necesitar su ayuda si tenéa que proteger a Re y Zoe. Estuvimos esquivando y lanzando ataques durante unos 5 minutos hasta que Re se recuperó. La batalla no iba a favor de nadie, el otro bando tenía heridos, pero nosotros también. Entonces Natsu llamó a Laxus y supe lo que tenía que hacer. Llamé a Gajeel y Ázafran, y los 5 nos pusimos en posición. Noté como la magia subía por mi cuerpo, podía oír la respiración de mis compañeros y supe que estaban experimentando lo mismo que yo. La magia en grades proporciones provocaba una subida se adrenalina, que te dejaba temblando y con un cosquilleo en la piel. Nos miramos unos a otros y lanzamos toda nuestra magia contra nuestros enemigos, haciendo un ataque combinado de Dragonslayer.
Después de que la magia saliera de mi cuerpo, caí de rodillas en el suelo, me costaba respirar, pero al mirar adelante, pude comprobar que la mitad de nuestros enemigos habían caído y en mi cara se dibujó una sonrisa.
-Dejadnos el resto a nosotros. - Dijo Gray.
Sentí como alguien me agarraba de la chaqueta y tiraba, levanté la vista y vi como Church me elevaba en el aire con él. Me dejó en el lago en el que habíamos estado antes.
-Gracias.- Le dije.
-Tienes que descansar, ha sido un día largo.
-Necesito que vayas a comprobar que están todos bien y traigas a los que estén heridos.
-Claro, pero descansa.
-¡Ten cuidado!- Grité mientras se elevaba.
Él me guiño un ojo y desapareció. Me metí en el agua y cuando todo mi cuerpo estaba sumergida, miré el cielo a través del agua, pensando que estar en el gremio me empezaba a gustar.
-Dejadnos el resto a nosotros. - Dijo Gray.
Sentí como alguien me agarraba de la chaqueta y tiraba, levanté la vista y vi como Church me elevaba en el aire con él. Me dejó en el lago en el que habíamos estado antes.
-Gracias.- Le dije.
-Tienes que descansar, ha sido un día largo.
-Necesito que vayas a comprobar que están todos bien y traigas a los que estén heridos.
-Claro, pero descansa.
-¡Ten cuidado!- Grité mientras se elevaba.
Él me guiño un ojo y desapareció. Me metí en el agua y cuando todo mi cuerpo estaba sumergida, miré el cielo a través del agua, pensando que estar en el gremio me empezaba a gustar.
martes, 12 de agosto de 2014
Capitulo 19.
Natsu se le había encarado a Ilyf , definitivamente no
debería haberlo hecho. La chica se comportaba de forma serena, demasiado serena
y de repente le dio un puñetazo en la cara al chico. Todos nos quedamos
asombrados y a mi se me escapo una risilla sin querer.
En aquel momento tanto Natsu como Ilyf se enzarzaron en una
pelea bastante seria y aunque intentamos pararlos, no hacían caso.
Su pelea hizo que se desplazaran bastante a lo largo del
bosque, y los demás , obviamente tuvimos que seguirlos. Y sin habernos dado
cuenta, acabamos a la entrada de la ciudad de Hargeon (a la que debíamos ir) y
al entrar en ella se escucharon explosiones y gritos lo cual nos indicaba que
allí se encontraban los altercados mencionados por Truji. Nos pusimos en marcha
hacia allí todo lo rápido que pudimos.
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