viernes, 11 de julio de 2014

Capítulo 11.

  Después de ese momento nostálgico, me di cuenta de que estaba en el mundo real, pero más tranquilo de lo normal. Oh, sí. Por fin paz. Pero como suele pasar cuando hay tranquilidad en este sitio, no suele durar más de una hora. De repente,se abren las puertas y entra esa panda de energúmenos gritando como si les fuese la vida en ello. Ázafran y el chico del otro gremio estaban discutiendo,mientras que una silueta andaba detrás algo molesta por el ruido.

  -Ahhh, malditas crías de león y hadas, callaros -Dije rascándome la nuca y estirándome en el aire.


-Hola, Truji -Dijo una voz muy familiar para mí. 

  Abrí uno de mis ojos y miré hacia a la puerta. Señalé a la silueta de la chica que me habló desde la puerta con mi dedo índice y puse mis pies en el suelo.


  -¡Ilif! ¡Son Ilif y Church! -Grité sonriente-. Cuánto tiempo sin veros a los dos -Le puse una mano sobre el hombro a la chica.


  -Sí, ha pasado un tiempo, dos años -Me respondió mirando al techo-. ¿Al final montaste todo esto? Creí que era una de esas cosas que decías, pero ya está. Sólo lo decías.


  -Lo he hecho, pero es demasiado ruidoso... -Dije mirando atrás.


  -Bueno, eres tú la que siempre me grita en el oído, no te puedes librar -Dijo riéndose.


  -Maldita, sigues siendo igual de realista que siempre -Le ofrecí asiento-. ¿Quieres algo de beber?


  -Agua, por favor. Tus "leoncitos" me han hecho andar mucho- Dijo sentándose en frente mía y apoyando un codo en la mesa.


  -¡Ázafran! ¡Trae agua! -Grité sin moverme del sitio. 


 -Y... ¿bien? ¿Por qué me habéis traído aquí? ¿Qué es lo que estás tramando? -Me dijo mirándome fijamente.

  -¿Qué tramo? Pues... estamos faltos de personal. Pero ya sabes a qué tipo de personal me refiero... Dragon Slayer del Agua -Le dije seriamente-. Y tampoco me gustaría que la competencia nos ganase.


  -Así que, por la reacción de tus magos y la tuya... -Ázafran interrumpió dejando el vaso de agua en la mesa.


   -¿Sabes algo de los dragones, verdad? Te he escuchando hablando con Natsu antes y... - Empezó a preguntar la maga.


  Hice un gesto de molestia. Esto hizo que la chica reaccionara y se fuera. La compañera de enfrente bebió agua y prosiguió.

  -Como iba diciendo, hay competencia entre los dos gremios, ¿no? ¿Y por qué hay tanto interés en los Dragones Slayers? Sabes que hay magos fuertes y no lo son -Dijo acariciando el vaso de agua que tenía entre las manos.


  -¿Bromeas? Tener a un puñado de Dragones Slayers a nuestra disposición es algo muy útil. Ya no es por el tema de que seáis más fuertes, sino que combinar vuestra fuerza con nuestros magos podría ayudarnos mucho.


  -El caso es... ¿me buscáis por competencia o por poder? Puedes estar diciéndome que me buscáis por fuerza, pero a lo mejor sólo me queréis para igualaros con Fairy Tail por sentiros inferiores -Me dijo ella mirándome a los ojos.


-¿Ah? La competencia me da igual. Es a estos estúpidos leones que parecen gatitos a los que le importa eso -Church, que escuchaba atentamente a lo lejos, rió al escuchar esa frase.

-Sigues igual de despreocupada que siempre -Me dijo Ilif levantándose de la mesa apoyando sus manos en ésta. 

-Y tan bestia... -Susurró Church a lo lejos.

-Aceptamos tu petición -Me dijo la muchacha extendiendo su mano hacia mí-. Pero...a cambio...

-Sí, tendrás todos los dulces que quieras a tu disposición. - Agarré su mano y la del Exceed sonriendo. - Bienvenidos a Lion Tusks.

Y así, los días ruidosos siguieron. Ilif se instaló en la biblioteca del gremio con Church. 

-Ah, parece que la familia sigue creciendo. - Me dije mirando al techo aquella noche.

Capítulo 10.

  Todo estaba alborotado, los magos no paraban de hablar y hacer un tremendo escándalo. Aunque la gente no me gustara, mis compañeros eran mi familia, podría incluso acertar a decir que eran como mis plantas, pero creo exagerar. Los aprecio a todos mucho y aguantaba todo aquel barullo porque sabía que debía de estar presente. No sería justo para Truji que la dejáramos sola con todos esos bestias, que no hacían nada más que armar follón, ¿pero qué le vamos a hacer? Además estaba Re, la pobre, que había ingresado hace menos de tres o cuatro horas. Se notaba tímida y fuera de lugar, y como había sido yo la que la había hecho ingresar en Lion Tusks, era mi deber hacer que se sintiera cómoda en todo aquel entorno, tarea difícil, porque ni yo misma me sentía así. Lanzando un suspiro, me quité un mechón salvaje que caía sobre mis ojos y lo eché hacia atrás. No sirvió de mucho, puesto que ya yacía de nuevo en mi cara. Me acerqué sigilosa y no me sintió, le puse la mano sobre el hombro y pegó un saltito. Al verme se relajó pero no pudo evitar que una sonrisa se le dibujara en el rostro. La comprendía, estaba sola, rodeada de gente a la que no conocía y a la única con la que parecía cómoda era conmigo, cosa extraña, ya que no solía caerle bien la gente de primeras, soy algo esquiva. Al ver que observaba el tablón de trabajo le dije:

  -Hay trabajos de todos los tipos, para que puedan llevarlos a cabo todos los magos o grupos.


  Al oír que comentaba los grupos, sus oscuros ojos relucieron y supe lo que quería.


  -Quieres unirte a algún grupo, ¿verdad?


  Me sonrió y afirmó enérgicamente con la cabeza. Cuando le iba a comentar cuáles eran los grupos que había, las inmensas puertas se abrieron y entraron Aza, el chico de Fairy Tail y una joven a la que no conocía. Era increíblemente atractiva. Una chica alta y delgada, con un hermoso cabello marrón oscuro que le llegaba por la cintura, ligeramente ondulado. Tenía unos ojos un tanto extraños pero preciosos, eran marrón chocolate, pero al fijarme detenidamente, me dí cuenta de que al llegar un rayo de luz a su rostro, cambiaron y tomaron el color verdoso del agua, eran increíbles: me fascinaban. De ropa llevaba un vestido rojo que realzaba sus facciones y unas botas negras, era sencilla, pero elegante.


  -Aza, parece que ya has encontrado a la Drangon Slayer del agua. - Dije y le giñé un ojo de forma cómplice. Ella me devolvió el gesto con una sonrisa.

Capítulo 9.

Después de  estar caminando durante diez minutos con Natsu, Ázafran y Happy, tenía 3 cosas claras:
La primera es que Natsu y Ázafran no se llevan bien, lo que veo normal ya que por lo que me han estado contando, son de diferentes gremios; la segunda es que no tenía intención de entrar a formar parte de ninguno de estos dos gremio, lo gracioso era cómo Natsu y Ázafran discutían sobre qué gremio era el mejor y la tercera era que, tanto Church como yo, nos estábamos muriendo de hambre.

-Entonces, ¿qué gremio te gusta más? -Preguntó Ázafran.

-El que esté más cerca.

-Lo cierto es que están uno al lado del otro -Dijo Natsu.

-Pues el que tenga mejor comida, total, sólo vamos a comer.

Después de que Natsu y Ázafran discutieran durante 5 minutos más, decidieron que iríamos a Lion Tusks, el gremio de ella.

-¿Sigues en contacto con tu dragón? - Preguntó Natsu.

-Desapareció hace 7 años, aunque eso lo sabéis, ya que vosotros también sois Dragon Slayers.

-Buen olfato -Dijo Natsu.

-Mejor que el tuyo seguro -Dije mientras Ázafran se reía.

-Cuando quieras peleamos, ya me estoy encendiendo.

-Tranquilo yo te apago -Dije, y a continuación, le eché un una bola de agua en la cabeza. Natsu me miró con cara de malas pulgas y su cabeza empezó a arder mientras yo lo miraba con una sonrisa en mi cara.

-Bueno, este es mi gremio -Dijo Ázafran con un tono de superioridad mientras miraba a Natsu. No me daba buena espina esa chica, me parecía que no era ella misma, sino una copia, algo que no soportaba ya que cada uno es como es, y hay que aceptarnos tal y como somos. Miré dentro del gremio: Algunas personas estaban hablando y otras nos miraban, pero una chica me llamó la atención. Me dirigí a ella mientras Natsu me gritaba algo. No había cambiado nada, estaba como hacía dos años atrás: con aquella increíble sonrisa y esos ojos profundos que transmiten respeto.

-Hola Ilyf, Church, cuanto tiempo.

-Hola Truji.

domingo, 6 de julio de 2014

Capítulo 8.

  Principalmente, ninguno de los dos supimos cómo narices empezar a buscar a la Dragonslayer. Encontrar a una persona así como así, sin ningún dato, no era nada sencillo. 

   -Sígueme –el chico con el que me había aliado me sacó de mis pensamientos–. Necesitamos ayuda y sé dónde conseguirla.

   El joven me invitó a entrar a su gremio. La verdad, es que nunca había entrado al grandísimo y conocido gremio de Fairy Tail. Básicamente porque casi siempre estaba en la barra del bar de Lyon Tusk. El lugar era enorme y bastante espacioso. Había bastantes personas comiendo, pasando el rato. De hecho se podría decir que eran de todas las edades. Sonaba música, era muy cómodo. Después de todo muchos integrantes de nuestro gremio venían aquí como los suyos venían al nuestro. Observé que a todos se les podía ver perfectamente el símbolo de su gremio, y yo, sacando mi orgullo de León, me subí la camiseta que llevaba hasta un poco más abajo del esternón e hice un nudo al lado. De esta forma se veía mi ombligo, pero lo más importante, el símbolo de mi gremio que descansaba en la parte baja de mi espalda, cerca a mi cadera izquierda. Aquel día llevaba una camiseta añil de manga larga amplia, unos vaqueros cortos por la mitad de mis muslos y mis características cortas botas negras. Tampoco es que fuera resaltando mucho.Algunos magos del gremio me miraron de más pero me ceñí únicamente al chico peli-rosa que perseguía. El chaval se paró delante de una chica que parecía bastante borracha. 

   -Naaaaaaaaaaaatsu –la chica le pasó un brazo por el hombro bruscamente y se acercó a su oído-. ¿Sabes qué? Te voy a decir un secreto –intentó susurrar pero con el pedo que llevaba encima me parecía que la oirían hasta en mi gremio–. Las barreras son para niños pequeños. 
  Natsu soltó un suspiro, y asintió con la cabeza sentando a la chica. A ver si podía llevársela a su terreno, y dejar de decir cosas sin sentido.

   -Cana –el chico intentó razonar con ella muy inútilmente–. Necesitamos tu ayuda, ¿podrías echarnos las cartas?

   La chica sólo balbuceaba y me cansé de esperar. Cogí el vaso más próximo a mí y se lo eché encima. El mago se asustó y la chica se paralizó. Menos mal, que lo que el vaso contenía era agua. Ambos dirigieron la mirada hacia a mí, aunque cada uno a su manera.

  -No sabía que ayudabas leones, Natsu –mencionó con cierto desprecio.

   Impresionante. Una ducha y ya estaba sobria. Se notaba que era una borracha ejemplar. El chico se molestó un poco, pero yo me adelanté a él.

   -No estamos para peleas, hada. Nos encontramos más solicitados de lo que crees. 

   Me crucé de brazos ante ella y dejé caer mi peso en una pierna. A decir verdad nuestros gremios al ser tan próximos tenían cierta rivalidad. Aunque nos lleváramos muy bien juntos, en ocasiones había cierto rencor entre gente de distintos gremios. Aunque nuestro lema era el mismo, “Dañas a mi familia y no sales con vida.” siempre había cierta tensión. Ni mencionar que las parejas entre integrantes provenientes de diferentes gremios estaban terminalmente prohibidas. 

   -¿Por qué no te vas a maullar a otra parte? – dijo ella adelantándose.

   -¿Ah? ¿Quieres que destroce tus preciosas alas? –alcé un brazo dispuesta a atacarla y dejarla inconsciente de un solo golpe, pero Natsu me paró. 

  Maldito idiota.

  -Cana, por favor –el muchacho la miró seriamente, con un poco de desesperación en sus ojos–. Estamos buscando a alguien y vendría bien que nos echaras las cartas.

  La maga se resignó, y bufó enfadada. Me abstuve de hacer algún comentario ingenioso, no fuera a cambiar de opinión y dejarnos tirados. Pero no faltó una sonrisa sarcástica en mi boca, dado que después de resistirse iba a ayudarnos. Ella se sentó delante de una mesa y nosotros en frente. Supuse que comprendió la gravedad de la situación. Echó las cartas y utilizó su magia ante ellas. Tardó un rato pero acabó sacando tres cartas del gran montón que tenía.

  -La persona que buscáis -la morena cogió la primera de las tres mostrándola–, también está metida en una búsqueda – Cambió de carta agarrando las otras dos–. Tiene que ver con un lago y el agua. 

  La chica comenzó a recoger las cosas de la mesa y a mí se me iluminó la cara. 

  -Sé donde está –miré a mi compañero que me miraba interrogante–. Hay rumores sobre una sirena, en lago cercano aquí. Dicen que te puede dar todas las respuestas que quieres. Seguro que ha ido a preguntarle por Silver... digo... su dragón. 

  Sin querer había mencionado a mi padre. Gran fallo. Al menos nadie le dio importancia.

  -Pero dicen que es un mito –Cana se volvió a meter en nuestra conversación. 

  Esta vez fue Natsu el que rechistó.

  -Los dragones también.

  Después de este comentario la joven se alejó de nosotros deseándonos suerte.

  -Tranquilo, llama. –me dirigí a él,que estaba un poco enfadado, aunque no quisiera. 

  –Yo conozco a la sirena. No le gustan mucho los humanos, pero como la ayudé anteriormente supongo que podré llamarla en el peor de los casos.

  Los tres salimos del gremio y nos pusimos en camino hasta el bosque. Hablamos durante el viaje, incluso paramos para comer; ninguno de nosotros habíamos almorzado. Aquel gato flotante que no se separaba de Natsu no paraba de hacer chistes malos e intentar picarme. Al final, iban a caerme bien y todo estas dos hadas. Comenzó a oscurecer cuando visualizamos el enorme lago de agua cristalina.En el pudimos ver una extraña chica y un exceed acompañándola.
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