Después de arreglar el desastre que habíamos montado en la pelea,
retomamos el camino hacia la ciudad vecina, llamada Hargeon, cosa que me
extrañó. Según me habían contado, esta ciudad contenía uno de los mejores
puertos del país, antes de que Natsu, un dragonslayer de Fairy Tail, lo
destruyera por completo. Además, era antigua y hermosa. En resumen, una ciudad
única. Pero lo que me había parecido raro no eran su encanto, su nombre, ni su
antiguo puerto; sino el hecho de que era un lugar muy escaso de magia, ya que
solo el 10% de la población del lugar podía y sabía usarla.
En esos pensamientos estaba cuando nos detuvimos se golpe,
haciéndome tropezar con Zoe, que iba delante mía. Recuperé el equilibrio con rapidez
y miré hacia el frente, frunciendo el ceño.
-¿Ocurre algo, Máster?
-No, ya casi llegamos. -Truji se giró hacia mí con una sonrisa
misteriosa.
La Máster me
parecía una persona misteriosa en sí; no sabía cuáles eran sus poderes, ya que
había demostrado ser capaz de muchas cosas increíbles; y nadie sabía sobre su
pasado. Bueno, nadie menos Johny y Ázafran.
-Pero... Si todavía queda un buen trecho para Hargeon. - Pregunté,
confundida.
Truji fue ha contestarme, pero Ilyf se le adelantó.
-Hay que hacer primero una pequeña parada.
Justo en ese momento, unos arbustos se removieron a nuestra
izquierda, y de ellos salieron dos chicos, peleándose a gritos. A uno de ellos
ya lo había visto antes. Era el Dragonslayer que había acompañado a Ázafran a
recoger a Ilyf, con el pelo de un rosa claro, llamado Natsu. El otro era alto y
musculoso, con el pelo azul. Lo que más me extrañó de él es que iba sin
camiseta, y un extraño colgante en forma de espada pendía de su cuello.
-¡No puedes decir que eres más fuerte que yo! -gritó Natsu
-¡Todos saben que es así, llamitas! -replicó el otro chico,
intentando mantener la calma.
-¡Todos saben que no, actor porno de pacotilla!
«¿Actor porno?», pensé, riendo entre dientes.
Entonces apareció, por donde habían venido los dos chicos, una
chica con el pelo rojo como la sangre y una pesada armadura plateada, que
llevaba como si fuese parte de su piel.
-¡Natsu! ¡Gray! -exclamó con voz autoritaria-. ¡Parad ya! ¡Están
aquí los de Lion Tuks!
Los dos jóvenes magos se giraron hacia nosotros, como si acabasen
de percatarse de nuestra presencia y exclamaron a la vez un «¡No estábamos
discutiendo otra vez, Erza!». Su compañera rodó los ojos y se dirigió hacia
nosotros, mientras por detrás suya llegaban otras dos personas: un hombre algo
mayor, bajito y con un bigote blanco; y otro alto y fuerte, con el pelo rubio
de punta y una marca en forma de rayo que le atravesaba el ojo derecho.
Truji se acercó a saludar cordialmente al más viejo, el que creo
que era el Master de Fairy Tail, mientras Erza se acercó a nosotros para
presentarse.
-Estos son Natsu, Gray, Makarov -señaló hacia donde estaba Truji
hablando con el hombre canoso-, Laxus -dirigió su mirada al rubio- y yo soy
Erza.
Después de decirles nuestros nombres, volvimos a encaminarnos
hacia Hargeon, sin saber la que nos esperaba allí.
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