Pasaron algunos días, que a decir verdad, estaban yendo muy bien. Ilyf ya formaba parte
de nuestra familia y se había apropiado la biblioteca, a la que si alguien se
atrevía a poner un pie en ella sin tener una simple gominola, la dragonslayer
del agua se encargaba de echarles a patadas y empapados. Es increíble la
resistencia que tenía aquella chica contra la diabetes. Re, la chica nueva se
estaba empezando a integrar, incluso estaba en una misión con Zoe, que ahora, era una gran amiga. Y eso que ésta
última era de lo más reservado que escondían las paredes de este edificio. Se
respiraba un buen ambiente y era de lo más agradable.
Empezaba a oscurecer, y yo me hallaba barriendo la entrada
del gremio, gracias a que a esas horas no solía haber mucha gente. De hecho, el
último grupo que faltaba por irse eran algunos leones que habían hecho muy
buenas migas con unas hadas que siempre estaban por aquí. Eran Natsu y sus
amigos. Éstos salieron del gremio, y les saludé con la mano. a lo que me respondieron
el chico pelirrosa y su pequeño exceed alegremente.
Volví a centrarme en mi trabajo. Dejé la escoba detrás de la
barra y coloqué los vasos que acababa de fregar en su sitio ya que estaban
limpios. En el lugar sólo quedaban dos personas, sin contarme a mí. Truji y
Johny discutían sobre tonterías como de costumbre, y reclamaban los dos unas
jarras de cola. Preparé las bebidas y se las llevé a la mesa donde estaban. Me
pareció raro no verlos levitando por el cielo del gremio.
Supongo que después de tanto volar, a uno le apetece tener
un poco los pies en la tierra.
- –¡Ázafran! – ambos gritaron al unísono sacándome
de mis pensamientos. Siempre que querían algo me llamaban por mi nombre
completo.
- –¡Pe-perdón! – tartamudeé un poco por el
despiste y les dejé los vasos en su mesa.
Después de colocar sus caprichosas bebidas en la mesa, me
senté junto a ellos. Inconscientemente solté un suspiro.
- –¿Día duro? – Truji preguntó con un tono algo
irónico.
Respondí con un simple gruñido y apoyé mi mejilla en la mano,
para sujetarla; como si se me fuera a caer.
- –Se lo merece por idiota. – Johnny contestó por
mí aumentando el tono burlón, a lo que siguió una larga carcajada de la Máster.
- –¿Por qué será que siempre os metéis conmigo?
- Pero si no hemos ni empezado. – Jhonny volvió a
hablar uniéndose a la carcajada de Truji, a lo que acabé incorporándome también
yo.
Era la costumbre de siempre. La mamá Truji y el tito Johnny
se metían con su irremediable hermana pequeña de todas las formas y sobre
cualquier tema posible. Aunque luego eran los primeros, que si algo ocurría, iban a defenderme.
Volví a suspirar.
- –¿Sabes que día es mañana? – la conversación se
volvió seria y por el tono de voz de Truji, nostálgica.
- – Han pasado tres años ya. – dijo Jhonny queriendo
complementar a su amiga.
Sólo nosotros tres sabíamos que ocurría mañana. O mejor
dicho, que ocurrió. Y era algo no agradable para ninguno, pero sobre todo para
mí.
- – Lo sé, chicos. – dirigí mi mirada hacia ellos
intentando permanecer fuerte. - Estoy
bien, ya ha pasado lo peor.
Me levanté para recoger mi cartera y salir del lugar. En
aquel instante, Truji me detuvo.
-
–El tema no es que haya pasado lo peor. – dirigió una mirada tranquilizadora a mis ojos. – la cosa es que lo hayas superado.
–El tema no es que haya pasado lo peor. – dirigió una mirada tranquilizadora a mis ojos. – la cosa es que lo hayas superado.
Les mandé una de las sonrisas más cálidas a ambos. Cuando se
acercaba la fecha volvían a sacar su papel de hermanos mayores.
- –Muchas gracias Máster, Johnny. – les miré a
ambos que parecían ya despreocupados de nuevo.
Esos dos son de lo que no hay.
– Después de hacer la visita, haré una misión de la que a lo mejor saco algo de información sobre algunos gremios oscuros. Volveré en tres días y os informaré de todo.
Agarré mi mochila que estaba detrás de la barra, y me encaminé para salir de allí.
Esos dos son de lo que no hay.
– Después de hacer la visita, haré una misión de la que a lo mejor saco algo de información sobre algunos gremios oscuros. Volveré en tres días y os informaré de todo.
Agarré mi mochila que estaba detrás de la barra, y me encaminé para salir de allí.
- –¡Compra Cola y chuches, que se han acabado! – la
Máster habló desde su sitio sin moverse,sólo observando a su compañero.
- –Si me lo permitís, me tomaré unos días libres. –
respondí algo animada, era la misión y aquella simple visita. No me podía
deprimir, como otros años.
- –Vale pero no te acostumbres. – acabó con la
conversación Johnny mientras le daba un largo trago a su bebida.
Salí del gremio despidiéndome con la mano.
Salí del gremio despidiéndome con la mano.
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